sábado, 17 de diciembre de 2011

EVANGELIO DOMINGO 18 DE DICIEMBRE. DOMINGO IV DE ADVINETO



Día litúrgico: Domingo IV (B) de Adviento

Texto del Evangelio (Lc 1,26-38): En aquel tiempo, fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.

El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin». María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?». El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.

Comentario: Fray Josep Mª MASSANA i Mola OFM (Barcelona, España)

«Vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús»

Hoy, el Evangelio tiene el tono de un cuento popular. Las rondallas empiezan así: «Había una vez...», se presentan los personajes, la época, el lugar y el tema. Ésta llegará al punto álgido con el nudo de la narración; finalmente, hay el desenlace.

San Lucas, de modo semejante, nos cuenta, con tono popular y asequible, la historia más grande. Presenta, no una narración creada por la imaginación, sino una realidad tejida por el mismo Dios con colaboración humana. El punto álgido es: «Vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús» (Lc 1,31).

Este mensaje nos dice que la Navidad está ya cercana. María nos abrirá la puerta con su colaboración en la obra de Dios. La humilde doncella de Nazaret escucha sorprendida el anuncio del Ángel. Precisamente rogaba que Dios enviara pronto al Ungido, para salvar el mundo. Poco se imaginaba, en su modesto entendimiento, que Dios la escogía justamente a Ella para realizar sus planes.

María vive unos momentos tensos, dramáticos, en su corazón: era y quería permanecer virgen; Dios ahora le propone una maternidad. María no lo entiende: «¿Cómo se hará eso?» (Lc 1,34), pregunta. El Ángel le dice que virginidad y maternidad no se contradicen, sino que, por la fuerza del Espíritu Santo, se integran perfectamente. No es que Ella ahora lo entienda mejor. Pero ya le es suficiente, pues el prodigio será obra de Dios: «A Dios nada le es imposible» (Lc 1,38). Por eso responde: «Que se cumplan en mi tus palabras» (Lc 1,38). ¡Que se cumplan! ¡Que se haga! ¡Fiat! Sí. Total aceptación de la Voluntad de Dios, medio a tientas, pero sin condiciones.

En aquel mismo instante, «la Palabra se hizo Carne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14). Aquel cuento popular deviene a un mismo tiempo la realidad más divina y más humana. Pablo VI escribió el año 1974: «En María vemos la respuesta que Dios da al misterio del hombre; y la pregunta que el hombre hace sobre Dios y la propia vida».


viernes, 16 de diciembre de 2011

OBRA DE TEATRO




El próximo viernes 13 de enero a las 21 horas se representará en el teatro municipal de Dos Hermanas la obra "La cena de los idiotas". Esta representación correrá a cargo de la compañía FARANDULA, la misma que representó el musical Grease, que está formada por los Antiguos Alumnos Salesianos de la Trinidad de Sevilla Don Bosco. El precio de la entrada es de 8 euros y la recaudación irá destinada a los proyectos y obras sociales de la hermandad.

Las entradas estarán a la venta a partir del martes 27 de diciembre en los siguientes puntos de venta:

*Casa Hermandad calle Calderón de la Barca, 10 de lunes a viernes de 19 a 21 horas

*Bar León, calle Calderón de la Barca *Autoescula Los Panchitos, calle Sta. Mª. Magdalena *Estanco calle Real *Farmacia (Cayetano) calle Canónigo y Peluqueria Aranyo, calle Sta. Mª. Magdalena.


También se pueden hacer reservas anticipadas en el correo electrónico de la hermandad: sacramentaldoshermanas@hotmail.com o a través de cualquier miembro de la junta de gobierno. Con la compra de una entrada ayudarás a la hermandad en sus necesidades y proyectos. Esperamos tu colaboración.

Colabora el Excmo. Ayuntamiento de Dos Hermanas.






martes, 13 de diciembre de 2011

TOMA DE POSESION NUEVA JUNTA

Una vez recibida de Palacio la correspondiente aprobación, el próximo sábado día 17 de los corrientes y a las 13 horas se celebrará en el Sagrario de nuestra parroquia Santa Misa de toma de posesión de la nueva junta de oficiales, donde se jurarán los nuevos cargos. Dicha misa estará presidida por nuestro párroco y director espiritual D. Lorenzo Nieto Frutos.

La nueva junta de oficiales invita a todos los hermanos a que nos acompañe en este acto, donde con su presencia haremos hermandad y ésta seguirá adelante.

La Junta de oficiales que regirá la hermandad durante los próximos cuatro años es la siguiente:

Hermano Mayor Miguel Román Martínez

Consiliario Francisco Tomas Varela Cinta

Celador Pedro Luis Carrasco Valadés

Tesorero Santiago López Rodríguez

Secretario Francisco Javier García Pérez

Archivero Lorenzo Andrés Morales

Mayordomo Manuel Alberto Díaz Cardona

Prioste Santísimo Carlos Vargas González

Prioste Divina Pastora Rafael Chamorro Merencio

Diputado de Cultos Felipe Caso Pérez

Diputado de Animas Manuel Díaz Cardona


domingo, 11 de diciembre de 2011

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO. DOMINGO DE GAUDETE


El tercer domingo de Adviento, que hoy celebramos, tiene un nombre específico: Domingo de Gaudete. Recibe ese nombre por la primera palabra en latín de la antífona de entrada, que dice: Gaudéte in Domino semper: íterum dico, gaudéte. (Estad siempre alegres en el Señor, os lo repito, estad alegres). La antífona está tomada de la carta paulina a los filipenses( Flp. 4, 4-5), que sigue diciendo Dominus prope este (el Señor está cerca). Y efectivamente, en este tercer domingo, que marca la mitad del Adviento, la llegada del Señor se ve cercana.Cuando nos acercamos a la celebración del Nacimiento de Jesús, la palabra de Dios nos recuerda cómo las profecías han sido ya cumplidas; que estamos en lo que los teólogos llaman el "ya, pero todavía no".

El Domingo de Gaudete por lo tanto, hace un alto, como el Domingo del Laetare (IV de Cuaresma), a medio camino a través de un tiempo que de otra manera es de carácter penitencial, y significa la cercanía de la venida del Señor. De las "estaciones" que se mantienen en Roma para representar los cuatro domingos de Adviento, la correspondiente a la basílica Vaticana se le asigna al Gaudete, ya que es el más importante de los cuatro domingos

Por ese motivo, en este domingo los signos penitenciales que, moderadamente, se dan en Adviento, hoy se eliminan. Se deben poner más flores, sonar la música y, como más característico, se pueden usar vestiduras de color rosado. Lógicamente, si el templo o parroquia no dispone de ese color, se usa el propio del tiempo, o sea, el morado.

Haciendo algo de historia diremos que el Adviento ha conservado muchas de las características penitenciales que tuvo en su origen, en que se consideraba como una especie de Cuaresma para preparar la llegada del Señor y que comenzaba también cuarenta días antes, el día después de la fiesta de San Martín (12 de noviembre), de aquí que a menudo se le llamara también la "Cuaresma de San Martín" , nombre por el que el Adviento fue conocido desde el siglo V. Tanto en el Oficio como en la Misa a través del Adviento, se hace referencia continua a la segunda venida de nuestro Señor, y se enfatiza en el tercer domingo por medio de la adición de signos permitidos para ese día, como una expresión de alegría.

El Domingo de Gaudete está marcado por un Nuevo Invitatorio, la Iglesia no invita ya a los fieles meramente a adorar "al Señor que va a venir", sino que les llama a una liturgia de alegría porque "el Señor está ahora aquí y al alcance de la mano". La alegría de la espera se enfatiza por las constantes Aleluyas tanto en el Oficio como en la Misa a través de todo el Adviento. La Epístola, tomada de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (5, 16-24), nos incita a regocijarnos“Hermanos: Vivan siempre alegres” y nos urge a prepararnos para encontrarnos con el Salvador a través de oraciones y súplicas y de acciones de gracia, mientras que el Evangelio de Juan (1, 6-8. 19-28) nos habla del Bautista y nos advierte que el Cordero de Dios está ahora entre nosotros, aunque parezca que no le conocemos Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan”.

El espíritu del Oficio y de la Liturgia a través de todo el Adviento es de espera y de preparación para la fiesta de Navidad así como para la segunda venida de Cristo, y los ejercicios penitenciales, que han sido adecuados para ese espíritu, son suspendidos en el Domingo de Gaudete para simbolizar la alegría y el regocijo por la Redención Prometida, las cuales nunca deben estar ausentes del corazón del fiel.


sábado, 10 de diciembre de 2011

EVANGELIO DOMINGO 11 DE DICIEMBRE. III DE ADVIENTO



Día litúrgico: Domingo III (B) de Adviento

Texto del Evangelio (Jn 1,6-8.19-28): Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por Él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron donde él desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: «¿Quién eres tú?». Él confesó, y no negó; confesó: «Yo no soy el Cristo». Y le preguntaron: «¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?». Él dijo: «No lo soy». «¿Eres tú el profeta?». Respondió: «No». Entonces le dijeron: «¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?». Dijo Él: «Yo soy voz del que clama en el desierto: ‘Rectificad el camino del Señor’, como dijo el profeta Isaías».

Los enviados eran fariseos. Y le preguntaron: «¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo, ni Elías, ni el profeta?». Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis, que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia». Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

Comentario: Rev. D. Joaquim MESEGUER García (Sant Quirze del Vallès, Barcelona, España)

«En medio de vosotros está uno a quien no conocéis»

Hoy, en medio del Adviento, recibimos una invitación a la alegría y a la esperanza: «Estad siempre alegres y orad sin cesar. Dad gracias por todo» (1Tes 5,16-17). El Señor está cerca: «Hija mía, tu corazón es el cielo para Mí», le dice Jesús a santa Faustina Kowalska (y, ciertamente, el Señor lo querría repetir a cada uno de sus hijos). Es un buen momento para pensar en todo lo que Él ha hecho por nosotros y darle gracias.

La alegría es una característica esencial de la fe. Sentirse amado y salvado por Dios es un gran gozo; sabernos hermanos de Jesucristo que ha dado su vida por nosotros es el motivo principal de la alegría cristiana. Un cristiano abandonado a la tristeza tendrá una vida espiritual raquítica, no llegará a ver todo lo que Dios ha hecho por él y, por tanto, será incapaz de comunicarlo. La alegría cristiana brota de la acción de gracias, sobre todo por el amor que el Señor nos manifiesta; cada domingo lo hacemos comunitariamente al celebrar la Eucaristía.

El Evangelio nos ha presentado la figura de Juan Bautista, el precursor. Juan gozaba de gran popularidad entre el pueblo sencillo; pero, cuando le preguntan, él responde con humildad: «Yo no soy el Mesías...» (cf. Jn 1,21); «Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis, que viene detrás de mí» (Jn 1,26-27). Jesucristo es Aquél a quien esperan; Él es la Luz que ilumina el mundo. El Evangelio no es un mensaje extraño, ni una doctrina entre tantas otras, sino la Buena Nueva que llena de sentido toda vida humana, porque nos ha sido comunicada por Dios mismo que se ha hecho hombre. Todo cristiano está llamado a confesar a Jesucristo y a ser testimonio de su fe. Como discípulos de Cristo, estamos llamados a aportar el don de la luz. Más allá de esas palabras, el mejor testimonio, es y será el ejemplo de una vida fiel.

viernes, 9 de diciembre de 2011

HOMILIA DE MONS. ASENJO PELEGRINA EN LA VIGILIA DE LA INMACULADA


Catedral de Sevilla, 7 de diciembre de 2011.


1. Nos preparamos con esta Vigilia para celebrar la solemnidad de la Inmaculada Concepción, una de las fiestas marianas que más hondamente han calado en la fe y la piedad del pueblo cristiano, que desde hace siglos honra a María con el título de "la Purísima", "la sin pecado". Inicio mi homilía alabando a Dios, "Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales". Doy gracias a Dios con vosotros porque a la hora de diseñar el retrato de la madre de su Hijo, la hizo hermosa, limpia, pura y "llena de gracia".

2. Bendecimos a Dios en esta noche por ser cristianos, porque en nuestro bautismo hemos recibido la misma gracia que hizo inmaculada a nuestra madre desde el primer instante de su concepción. Como María, también nosotros hemos sido favorecidos por el misterio de la predilección de Dios, que nos ha mirado con amor, regalándonos la filiación divina y la gracia santificante en los primeros días de nuestra vida, algo que probablemente no valoramos en toda su trascendencia. Nacidos en una tierra evangelizada en los primeros siglos de nuestra era, ser cristianos nos parece lo más natural. Sin embargo, dos mil años después de la encarnación del Señor, muchos hermanos nuestros, tres cuartas partes de la humanidad, todavía no lo conocen.

3. Perdonadme que os refiera una pequeña historia que me ocurrió el primer domingo de diciembre de 1999. Quiso el Señor que me encontrara en una iglesia de Toledo con un joven japonés, doctor en ciencias jurídicas, miembro de una familia muy ligada al mundo de la cultura en su país, que a través del Camino Neocatecumenal tuvo la dicha de conocer a Jesucristo y a su Iglesia, siendo bautizado en la noche de Pascua de 1998 en la catedral de la Almudena de Madrid. Con lágrimas en los ojos me decía que su infancia había transcurrido sin ninguna referencia religiosa y, al mismo tiempo que me manifestaba su alegría inmensa por ser cristiano, me pedía que encomendara al Señor su perseverancia y que le ayudara con la oración para acercar al Evangelio a su familia. La historia de este joven japonés recién convertido nos invita a alabar a Dios, que nos destinó desde toda la eternidad a ser sus hijos y que ya en los primeros días de nuestra vida nos bendijo con tantos y tan grandes bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo para que seamos santos e irreprochables, la respuesta natural a su amor de predilección.

4. Elegidos para ser santos. Todos, adultos y jóvenes. También los jóvenes. Si, santos y jóvenes. No hay incompatibilidad alguna entre estos dos términos. La juventud es el periodo de la vida en el que se forjan los grandes ideales. Este fue el caso de Francisco de Asís, de Francisco Javier, de Santo Domingo Savio, de San Estanilao de Kotska, y de tantos cientos de cristianos de todos los tiempos que han vivido la santidad ya en la juventud. El miedo es el primer obstáculo para ser santos. “Tuve miedo… y por eso me escondí”. Esta es la respuesta de Adán cuando Dios se acerca a él para reemprender el diálogo de amor interrumpido por el pecado. El miedo a que se nos tache de antiguos o raros, la cobardía, la comodidad, el respeto humano y la falta de generosidad son los principales obstáculos que atenazan la voluntad de tantos jóvenes y adultos, que se esconden de Dios que sale a nuestro encuentro cada día con la pasión del buen pastor que busca a la oveja perdida.

5. El segundo obstáculo para ser santos son las seducciones del mundo. “La serpiente me sedujo y comí”, es la respuesta de Eva cuando Dios le pregunta el por qué de su pecado. Hoy como entonces, son muchos los que abandonan la fe, no por razones de orden intelectual, sino por razones de conveniencia. Se dejan llevar por los impulsos y apetencias de cada momento, por lo más cómodo, lo más placentero, por las modas, por el ambiente, por aquello que se nos presenta como lo más moderno o comúnmente aceptado, independientemente de su bondad o malicia, verdad o falsedad. En ello creen encontrar la felicidad, una felicidad artificial y pasajera, fruto de las drogas, del sexo sin barreras y del consumo abusivo de alcohol en las noches locas del fin de semana. Las seducciones del mundo y las añagazas del diablo ahogan la semilla buena sembrada en tantos niños y jóvenes en sus familias, en la catequesis, parroquias y colegios.

6. Muchos jóvenes como vosotros buscan en los sucedáneos la felicidad que no encuentran en sus hogares o en una sociedad en la que se sienten extraños, golpeada por la injusticia, las desigualdades y el egoísmo, un mundo herido por el pecado, que no responde a la voluntad originaria de Dios. La solución, sin embargo, no es refugiarse en una realidad virtual ni resignarse. La esperanza es posible. La victoria del mal no es definitiva, gracias a la mujer que aplasta la cabeza de la serpiente y de cuya descendencia nos viene la salvación. Esta esperanza se cifra en María, a la que con cariño inmenso invocamos en esta noche como la Purísima, la Inmaculada, la limpia y pura. Ella nos da y nos ofrece a Jesucristo, autor de la salvación.

7. María, la primera redimida, obra maestra de la gracia, limpia y sin mancha, es el icono en el que contemplamos la hermosura del plan originario de Dios sobre nosotros y también la grandeza de la redención de Cristo. Como hemos escuchado en el Evangelio, María, la nueva Eva, acoge el plan de Dios, permitiendo que se realice en ella su designio salvador. Siempre dócil a la voluntad de Dios, es para nosotros modelo perfecto en el seguimiento de su Hijo. Ella nos enseña a acoger al Señor en nuestras vidas, renunciando a ser como dioses, la vieja y única tentación del hombre. Ella es la primicia de la nueva humanidad, en la que todos estamos llamados a ser santos.

8. La santidad no es imposible, ni es una quimera inalcanzable. El Señor que nos ha llamado a ella, nos capacita para responder. Él quien nos santifica. Él es el que quiere que todos, jóvenes y adultos, seamos santos con su gracia. Os recuerdo, queridos jóvenes las palabras del Papa Benedicto XVI el pasado 24 de septiembre en Friburgo: “Tened la osadía de ser santos… en cuyos ojos y corazones brille el amor de Cristo, llevando así luz al mundo”. Frente a la felicidad fugaz que os brinda el mundo, el Papa os ofrece el camino de la felicidad auténtica, de la libertad sin recortes, de la verdadera alegría, un camino exigente, de esfuerzo, de renuncias, de tensión moral, en el que se nos pide una decisión por el Señor irrevocable, sin componendas ni medias tintas, pero que nos permite vivir la única vida que merece la pena, la vida de la gracia, la vida divina en nosotros, que es la vida en plenitud.

9. Queridos jóvenes: estáis poniendo los cimientos de vuestra felicidad futura. Construid sobre la roca firme y segura que es Cristo. Él es la plantilla que nos permite escribir sin borrones las páginas más bellas de nuestra historia personal. La contemplación de su vida, la escucha de su Palabra, el trato con Él en la oración y en la recepción de los sacramentos de la penitencia y la eucaristía, os permitirán vivir la vida nueva que Él nos ofrece, la santidad a la que Él nos invita, la fidelidad que Él espera de nosotros, y cuyo arquetipo y modelo es la Virgen Inmaculada. A todos, también a vosotros, os invito a poner en el horizonte de vuestra vida la santidad, sin excusas banales, sin dudas ni temores, despreciando los mitos efímeros y los falsos maestros, que con toda seguridad encontraréis en vuestro camino. Contad con la ayuda del Señor, que en esta noche os dice como al profeta: “No temas, yo estoy contigo”.

10. Contad también con la ayuda de la Iglesia, nuestra más verdadera u auténtica familia. Ella es hogar cálido y mesa familiar, manantial límpido en el que bebemos el agua de la gracia. Ella es la madre y maestra que nos orienta y acompaña, la porción más selecta de la humanidad, la Iglesia de los mártires, de los confesores y de las vírgenes, la Iglesia de los héroes que han dado su vida por Jesús y que nos marcan el camino de nuestra fidelidad. Ante quienes os apunten con el dedo por ser hijos de la Iglesia, sentíos orgullosos de pertenecer a ella, pues si es cierto que en ella hay manchas y arrugas por los pecados de sus miembros, tened por cierto que la luz es infinitamente más intensa que las sombras y que el heroísmo de tantos hermanos y hermanas nuestros es mucho más fuerte que nuestro pecado y nuestra mediocridad.

11. En nuestra decisión de ser santos, contamos sobre todo con el aliento maternal de la Virgen Inmaculada. Ella es madre y medianera de todas las gracias, abogada, socorro y auxilio de los cristianos. María es la mujer que hiere la cabeza de la serpiente en los umbrales de la historia y se nos muestra como garantía segura de victoria (Gén 3,15). Ella es el camino más enderezado y seguro para llegar a Jesús. La liturgia la llama "puerta dichosa del cielo". La llama también "estrella del mar", porque nos guía hacia Cristo, puerto de salvación. Queridos hermanos y hermanas: Llevad siempre a la Virgen en el corazón. Que ella sea siempre el centro de vuestros pensamientos, el norte de vuestros anhelos, el apoyo de vuestras luchas, el bálsamo de vuestros sufrimientos y la causa redoblada de vuestras alegrías.

12. Termino invitándoos con San Bernardo a acudir a ella cada día, cada hora, a cada instante: “Si se levantan los vientos y tropiezas con los escollos de la tentación, mira a la estrella, invoca a María. Si te agitan las olas de la soberbia, de la ambición o de la envidia, mira a la estrella, llama a María. Si la ira, la avaricia o la impureza impelen violentamente la nave de tu alma, mira a María… En los peligros, en las angustias, en las dudas, mira a la estrella, piensa en María, invoca a María. Que María nunca se aparte de tu corazón”. Así sea.

+ Juan José Asenjo Pelegrina

Arzobispo de Sevilla



martes, 6 de diciembre de 2011

EVANGELIO JUEVES 8 DE DICIEMBRE. INMACULA CONCEPCION DE MARIA



Inmaculada Concepción de la Virgen María
Patrona de España, Solemnidad

Evangelio San Lucas 1, 26-38

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.

El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»

María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.

Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios.»

Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.