miércoles, 13 de enero de 2010

"HACED LO QUE ÉL OS DIGA"


Pertenecer al redil de la Divina Pastora en cualquiera de sus hermandades es mucho más que ser devoto de cualquier otra advocación de Nuestra Señora. Quien al cerrar los ojos al implorar su patrocinio lo hace imaginándola como Pastora, ha de saberse que lo hace de la forma más acertada de entre las que en el mundo haya, y eso ha de llenarnos de alegría; máxime para nosotros, hijos de la Iglesia Hispalense escogida por la Madre de Dios y auxiliada por la Divina Providencia para presentar al mundo tan dulce título de la que, siendo Reina de todo lo creado, tiene a bien mostrársenos con tan adorable atuendo que como ningún otro representa Su labor...

Hemos de entender la aparición de la advocación de la Divina Pastora en el contexto de la Iglesia del S. XVIII, los que la viesen representada en los famosos estandartes de Fray Isidoro de Sevilla primero, Fray Diego José de Cádiz después, y así tantos y tantos capuchinos que con ardor, fervor, convencimiento y, sin duda alguna, la asistencia del Espíritu Santo, iban predicando de pueblo en pueblo las virtudes de la nueva iconografía y motivos por los que la Virgen Santísima se nos mostraba así… Deberían de sentir en el ánimo infinito consuelo de ver cómo María se acercaba al rebaño de su Hijo para conducirlo hasta Él; porque no hemos de olvidar que Ella es el camino a Cristo, a Cristo por María...

La labor de pastorado ha estado presente siempre en la Iglesia y enraíza ya en el libro del Génesis, pastora fue Raquel, esposa de Jacob, padre de las doce tribus... ¿Qué no era sino pastorado el de Moisés conduciendo a los elegidos a la tierra prometida? Igualmente, está presente en nuestros días en la figura de la Virgen María, nuestra Señora, que una y otra vez no sólo nos invita a imitarla, sino que nos empuja a hacerlo, modos tiene de que lo hagamos...

Como discípula perfecta de Cristo, María es el modelo, el espejo donde hemos de mirarnos... y es algo que está al alcance de los hombres, como mujer que fue María; preservada del pecado original y adornada de innumerables virtudes, pero humana, que ciegamente siguió y entendió a Jesús. Decía S. Agustín "Beatior est Maria percipiendo fidem Christi quam concipiendo carnem Christi" (Más bienaventurada es María al recibir a Cristo por la fe que al concebir en su seno la carne de Cristo. C.I.Cat 506) Yesto es algo que está al alcance de todos nosotros.

Sintámonos orgullosos de esta revelación de la Virgen como Pastora de las Almas, como pastoreños y como hijos de la diócesis escogida para su revelación. Convirtámonos por ello, como lo fueron tantos antes, en predicadores de su pastorado y tengamos presente que cada Avemaría es una rosa que brota a sus plantas, cada rosario un arriate que perfuma su estancia... Y antes que el deleite de su imagen en nuestras pupilas, sintamos el sonido de su voz en nuestros oídos: "Haced lo que Él os diga"

Como pastoreño de Triana me llena de alegría dirigirme a ustedes, pastoreños de Dos Hermanas y animaros a hacer grande vuestra, nuestra, devoción. A la Divina Pastora sólo hay que acercarla a la gente y Ella ya obrará; es poco el trabajo que requiere engrandecer el rebaño que guarda, basta con que alguien se vea reflejado en Sus ojos y entienda el misterio y simbología de Su iconografía; sólo haced por difundirla que para eso sois, como hermandad, instrumento para la salvación de las almas.

José Luis G. Gonzálvez

Hermandad de la Divina Pastora de Triana

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